martes, 24 de julio de 2007

LA VIDA ES UNA TRAMPA

...que se nos revela con la muerte.Convencido de que la consciencia trasciende al cuerpo físico, he investigado sobre los relatos de aquellas personas que están próximas a morir o que ya han muerto (y vuelven para contarlo), y en todas ellas la coincidencia es que dicen que hubiesen cometido más errores, que hubiesen sido más libres, cometido más locuras, que hay que tomarse las cosas más a la ligera, y un largo etc. de cosas que ya no harían. Entonces, contando nosotros con esa información de primera mano ¿por qué no hacer tonterias?¿por qué no tomarnos la vida más en solfa?. Muy simple: NO SE PUEDE. No solo porque no tenemos conciencia de muerte, sino que la rutina nos obnubila la intuición hasta hacernos perder la conciencia de que moriremos, así sin más.De pequeños nos enseñan que si nos portamos bien, el gordo ese que viene en diciembre, nos va a traer regalos... pues que se los meta por el culo, yo quiero ser libre. Pero no se puede.Si las personas se leventasen pensando que ese día es el último (como promueven muchos psicólogos y la psicologia positiva) ¿qué serían capaces de hacer? o mejor dicho ¿qué no serían capaces de hacer?, todas las conductas se transformarían en desquicios incontrolables, por deseo o por venganza, todo sería un enorme zoologico humano, barbarie en su máxima expresión, ni siquiera los animales menos evolucionados tendrían tamaño comportamiento.Podría ponerme más subversivo y decir que el sistema (occidental y cristiano) está programado para mantener nuestro espíritu bajo control y bla bla bla bla... pura tonteria. Hacemos eso, lo de mantenernos auto-controlados porque sabemos que es bueno, para mi primero, y luego para la convivencia. Nos creamos nuestra propia celda para vivir tranquilos, y no nos permitimos someternos al desenfrenado impulso de satisfacer nuestros deseos tomando lo que nos parece sin importarnos el vecino, y al que lo hace, se lo juzga y encierra.Y el resto de los mortales, a pesar de lo que los muertos regresados nos enseñan, tememos al castigo, por eso nos autocontrolamos, de lo contrario esto sería: a culear a culear que el mundo se va a acabar, todo bien, mientras no sea con mi hermana.La vida es una auto-trampa, para poder llegar a viejos fuera de prisión, y es una lástima, porque aquellos que destacan en la historia son los que se dejaron arrastrar por sus pasiones sin importarles el precio, que muchas veces fue la propia vida.Como dijo DISRAELI: el hombre es verdaderamente grande tan sólo cuando actúa apasionadamente.Pero asumamos que esto se transformaría en un caos que ni imaginarme quiero.

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