Cuando veo a las personas entrando en iglesias, sinagogas, mezquitas o templos de cualquier clase, me vienen a la mente aquellas imágenes de humanos primitivos (en una era primitiva), reunidos frente a una hoguera, en alguna noche clara africana, viendo danzar al chamán de turno o al brujo del grupo (que siempre resultaba el más listo de la comunidad) y convencidos, de que aquel hijo de una gran india, les iba a traer buenas cosachas y mejores cacerias.
Me sorprende ver lo poco que han cambiado los humanos, y como aquellos "magos" han devenido en los curas, rabinos y pastores que actualmente conocemos. Se han pulido un poquito y están más presentables y, como antaño, siguen siendo los que mejor viven sin trabajar. ¿o no?
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